DÍA 22 DE FEBRERO DE 2004Nos levantamos temprano para visitar San Gimignano y Siena, camino de Roma.San Gimignano San Gimignano surge sobre una colina del valle de Elsa, en un ondulado paisaje de viñedos y olivares. Rodeada de una muralla accesible por cinco puertas, la ciudad ha sabido conservar inalterada su imagen de ciudadela medieval, construida principalmente de ladrillo y punteada por catorce torres de piedra gris. Siena En la ciudad medieval de Siena predominan los tonos ocres (color siena). Construida sobre tres colinas en pleno corazón de la meseta toscana, es una ciudad monumental con planta laberíntica rodeada por una muralla sorprendentemente amplia. Sus calles, flanqueadas de espléndidos edificios, convergen en la famosísima piazza del Campo y permiten mejor que ninguna descripción hacerse una idea de cómo debía de ser una ciudad en el Medievo. La riqueza de Siena se fraguó durante los siglos XIII y XIV, época en que esta república independiente dotada de poderosas estructuras alcanzó la prosperidad gracias a sus comerciantes y banqueros. Durante la lucha que dividió las ciudades italianas en güelfas y gibelinas, Siena se enfrentó a la vecina Florencia y mantuvo con ella una larga disputa cuyo episodio más memorable fue, en 1260, la derrota que infligieron los gibelinos sieneses a los güelfos florentinos en Montaperti. En este periodo se edificaron los monumentos más prestigiosos de la ciudad, al tiempo que nacía la escuela de pintura de Siena, de gran importancia en la evolución del arte italiano. Con la peste de 1348, en la que perecieron los dos tercios de la población, comenzó la decadencia de la comuna que se aceleraría poco después con los graves diferencias existentes entre distintas facciones rivales. A principios del s. XV la época de esplendor de Siena había concluido definitivamente. Siena es también cuna de místicos. En 1347 nació santa Catalina. Tuvo numerosos éxtasis y visiones y recibió los estigmas de Jesús en Pisa. En 1377 contribuyó de manera decisiva al regreso a Roma de la corte pontificia que había permanecido en Avignon desde 1309. San Bernardino (franciscano) es otra figura muy venerada por los sienes. |