Cannes, perla de la Riviera: sus playas (de pago), sus boutiques, bares y restaurantes (carísimo todo), su mezcla inasible de elegancia y horterada, sus fiestas salvajes -menos salvajes que nunca por culpa de la crisis-, sus superyates, sus jeques árabes, su prostitución de lujo, sus productores octogenarios rodeados de veinteañeras en flor, sus hotelazos de ultralujo (el Hotel du Cap, el Carlton, el Martinez o el Majestic, este último con la suite más cara de Europa, una bicoca recién inaugurada a 38.000 euros la noche), sus jugadores de petanca dándole al pastis como campeones, sus numerosísimos votantes del Frente Nacional (como en toda la Costa Azul), su festival de cine... ¿¿Su festival de cine?? Algunos prefieren llamarlo su circo del cine. PULSE AQUÍ
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