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Crónicas culturales desde Madrid

Encuentro con Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010

Desde Madrid, Anabel del Val Benítez, antigua alumna del centro, nos relata la grata experiencia que vivió durante el encuentro con Mario Vargas Llosa, el pasado 5 de mayo de 2011.

 

Ayer fui a ver a MARIO VARGAS LLOSA, sí, sí, en mayúsculas, porque es un hombre mayúsculo; resulta que unas amigas que estudian Filología en la Complutense (la misma facultad que vio crecer a Mario) me comentaron que este año se llevaría a cabo la I Semana Complutense de las Letras, con diversos concursos, conferencias y celebridades. Pero ahí no queda la cosa, un día me pasan un enlace por Internet en el que se decía que ayer 4 de mayo Mario Vargas Llosa estaría presente en un encuentro llamado ''Conversación en la Universidad'' con dos periodistas: Juan Cruz, de El País, y Carlos Granés y que tendría lugar en el Paraninfo de la Complu. Así que salté de alegría y les dije que eso yo no me lo perdía por nada del mundo mundial. Así que fuimos, llegamos casi dos horas antes y ya había una cola majísima esperándonos, pero entramos sin problemas.

Y esperamos, y esperamos hasta que por fin salió él, Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010, ¿de verdad estaba allí?; se paró un instante delante de los fotógrafos y periodistas y se dejó fotografiar por docenas de cámaras, después tomó asiento en el centro de la mesa en la que ya estaban Juan Cruz y Carlos Granés. Tras dar la bienvenida a Mario diciendo que estaba en su Universidad y que sus notas no bajaban del sobresaliente en todas las asignaturas, comenzó lo bueno. Yo ansiaba oírle hablar, aunque ya había visto vídeos y sabía cómo era su voz y su manera de expresarse, pero quería oírlo, quería que sus palabras me llegaran en vivo y en directo...¡tiene 75 años! No los aparenta ni de lejos.

Primero nos habló de la Universidad y de Madrid. Nos contó que Madrid ahora es muy europea, internacional, cosmopolita y, en general, muy abierta a todo, pero cuando él vino a hacer su Doctorado desde Lima, un muchacho de 22 años, se encontró con el Madrid castizo, cerrado, un poco aislado y que no tenía que ver nada con el de hoy...;también recordó los grandes bocadillos de tortilla que se comía en los descansos de la Universidad por una peseta y lo raro que se sintió cuando un amigo de la carrera le dejó de hablar al enterarse de que no estaba casado por la Iglesia; también nos habló de la censura de aquellos tiempos. Nos contó quiénes fueron sus profesores favoritos, Carlos Bousoño y Antonio Oliver y que, además, tenía que ir temprano a la clase del primero para ''pescar sitio'', eso dijo. Comentó que Antonio Oliver siempre será para él el hombre que descubrió a Francisca Sánchez, el amor final de Rubén Darío, algo que le llenaba de emoción ya que él se considera un ''dariano fervoroso''.

No sólo habló de Literatura y de su vida, sino también le preguntaron por cuestiones de actualidad como la muerte de Bin Laden, de la cual dijo que es un golpe al fanatismo y que debemos celebrar su desaparición, pero que tampoco seamos ingenuos de creernos que con esto se acaba el terrorismo internacional...y, hablando de fanatismo, también nos dio su visión de él. Nos dijo que el fanatismo radical, aquél que no aceptaba otros puntos de vista, aquél que mueve a los terroristas, es muy peligroso, pero también hay fanatismos buenos, el de lo creadores, como por ejemplo (y sabía perfectamente que aludiría a este autor) Flaubert, que comenzó escribiendo fatal y a base de ese fanatismo no lo dejó y terminó escribiendo lo que para él son maravillas...

Le preguntaron, cómo no, por el Premio Nobel, cómo se siente al respecto y qué cosas de su vida han cambiado, y lo que nos dijo - y que se me quedó grabado - fue: ''es una extraña combinación entre un cuento de hadas y una pesadilla''. Al principio no se lo creía, luego ya tuvo que creérselo, no le quedaba otra…y nos comentó que junto a al cariño y apoyo de la gente, cosa que encuentra halagadora y estimulante, el Premio venía con un cúmulo de servidumbres que le traerían de cabeza: actos, firmas, presentación, cosas oficiales por aquí y por allá; no está tranquilo, dice que él siempre ha valorado la libertad por encima de todo y ahora no la tiene, no tiene el tiempo que quisiera para escribir, a solas en su escritorio, o para simplemente bajar a la calle a tomarse un café leyendo un periódico y que la gente no lo mire o no le diga nada...y eso no le gusta, nada, nada, nada..., dice que cree que el mundo conspira contra él para convertirlo en una estatua de tantos compromisos que tiene.

Le dijo Juan Cruz que cuando él se proponía escribir un libro, su mujer se echaría a temblar porque, cada vez que Mario escribe un libro nuevo, viaja mucho a los lugares de los que quiere hablar en sus libros, como por ejemplo que hace poco fue al Congo porque quiso estar cerca de la pobreza, y le preguntaron que por qué tenía la necesidad de acercarse tanto a lo que iba a escribir y lo primero que dijo fue: ''espero no escribir nunca sobre la Luna'' y le contestó diciendo que hay muchos autores que con su imaginación son capaces de generar unas situaciones y unas emociones que no ven, pero que se pueden imaginar. En cambio, él necesita acercarse a esa realidad que quiere mostrar, porque así es como a él le vienen las ideas, necesita el mundo imperfecto de la realidad para ser capaz de recrearlo en el mundo perfecto que es la imaginación o, en este caso, los libros...

También nos contó cosas sobre las obras de teatro en las que ha estado como actor y que le gustaría volver a subirse a las ''tablas'', aunque su mujer le dice que tiene ''demencia senil''; y dijo que tiene muchas ideas en mente y que si no las materializa es por falta de tiempo y nos hizo un breve adelanto de una obra de teatro sobre el principio del ''Decamerón'', esa familia en Florencia que, cuando la peste bubónica, se encierra en su casa para leer cuentos, ''ese es el poder de la literatura'' nos dijo...

Mario Vargas Llosa es un hombre genial, me lo imaginaba así más o menos, pero es que su voz es increíble, ¡podría pasarme días y días escuchándolo sin parar! Esa fluidez de palabras, cómo se expresa, esa vocecita que tiene, entraban ganas de achucharlo, me pareció adorable, la verdad; me llevé muy buena impresión, es un hombre cordial, espontáneo y más de la calle de lo que te puedas imaginar, no sé, pero a mí es que su voz me encantó, ojalá mis profesores nos dieran clase así todos los días. Y nada, al acabar el acto, se fue casi corriendo porque, por lo visto, tenía otro compromiso, asistir a la entrega de Premios Ortega y Gasset de periodismo...así que, bueno, no pudimos acercarnos ni hacernos fotos ni nada, pero me conformo con haberlo visto y, sobre todo, escuchado. Tengo algunas fotos de cuando él estaba hablando, a ver si las subo aunque no creo que se vean muy bien, te adjunto una que encontré por Internet para que te hagas una idea...y hoy, al llegar de clase, mi amiga me ha dicho que ha vuelto a verlo en su facultad, la de Filología, leyendo unos fragmentos...aaaaah, ¡qué suerte tienen algunas...!

Un mes después, el 5 de junio, Anabel se acercó a la Feria del Libro de Madrid y se encontró de nuevo con Mario Vargas Llosa, como podemos ver en estas fotos.