Hace un mes y unos días murió Miguel Delibes, un grande de las Letras, uno de los autores más prolíficos que ha dado la lengua castellana. “El inventor de Castilla” le solían llamar, vallisoletano, humilde y sencillo dicen los que le conocían, en mi opinión, dice mucho de él el hecho de que acuda tanta gente “anónima” (no famosos que en gran proporción acuden por compromiso…) a su capilla ardiente, a despedirse de él, a dedicarle unas lágrimas, porque se lo merecía.
Era un escritor al que admiré muchísimo, el primer gran novelista que leí en el Bachillerato. Nos sorprendía el hecho de que uno de los autores que estudiábamos en la ESO y que salía en los libros de texto estuviera aún vivo… “Cinco horas con Mario”, “El Hereje”, “Los Santos Inocentes”, “Las Ratas”, “La sombra del ciprés es alargada”…su extensa obra literaria hizo que se hiciera con todos los premios posibles en lengua castellana, excepto…con el Nobel.
Ocupando la “e” en la Real Academia de la Lengua, fue una persona a pie de calle, le apasionaba la caza y la naturaleza y los que le hemos leído en gran proporción, le vimos ser Paco y Régula, Carmen y Mario, Azarías, le vimos doblarse y desdoblarse en sus personajes, ser y no ser Miguel Delibes, a veces una piensa en lo corta que se le ha hecho la vida de tanto desdoblarse en sus personajes y dejar en ellos su piel, sus días, sus inviernos y sus otoños con luz tenue, la luz adolescente que recorre Sedano (Burgos) en bicicleta, su escopeta de caza, la luz oxidada de los primeros amaneceres. Porque la Literatura se hereda como un abrigo sin botones, él siempre permanecerá en su obra, deslumbrándonos con cada palabra, con cada mirada, con cada deseo, con cada vida.
En lo que va de curso hemos visto irse a dos de los grandes de la Literatura española, el novelista granadino y centenario Francisco Ayala y ahora, Miguel Delibes. Durante el curso anterior también nos dejaron grandes escritores, en este caso poetas, como eran Ángel González y el uruguayo Mario Benedetti. Porque “Un pueblo sin literatura es un pueblo mudo” (Miguel Delibes), ahora todos nos sentimos más vacíos sin todos vosotros.
Anabel del Val Benítez, 23 de abril de 2010.