Atrévete a escribir


EL ROMANCERO GITANO

Federico García Lorca

Teatro Cánovas. Málaga.


Marisa Alejos-Pita López


    El jueves, día 24 de abril, algunos alumnos de 1º y 2º de bachillerato y 4º de ESO acudimos (muchos por segunda vez) a una representación teatral en Málaga. Esta vez nos disponíamos a ver El Romancero Gitano, la adaptación de la famosa obra del poeta Federico García Lorca. Era también en la sala Cánovas, a las 21:00 horas, por lo que acudía todo tipo de público, no sólo estudiantes.

    Tras la llegada en autobús a Málaga, tuvimos una hora de tiempo libre para pasear por el centro histórico de la ciudad, hasta que llegó la hora de dirigirnos hacia el teatro.

    EL ROMANCERO GITANO

    Sabíamos que lo que íbamos a ver era una representación de flamenco, interpretada por el Ballet Flamenco de Andalucía. Pero no nos esperábamos tan excepcional y exquisito espectáculo: todos y cada uno de los presentes quedó anonadado ante la belleza de lo que vimos. El conjunto estaba formado por una serie de bailaores y cantaores, de diferentes edades; siendo una de ellas la conocida y admirada Cristina Hoyos.

    La historia se desarrolla en un ambiente típico debido a la vida nómada de la raza gitana: debajo de un puente y al calor de una hoguera, en un cruce de caminos se reúnen y empiezan a narrar historias; las historias son los romances del Romancero Gitano. Pero conforme van contando los romances, uno a uno van siendo representados en forma de cante y baile. Cada romance transmite emoción y sentimiento, siendo esto posible gracias al exquisito trabajo realizado por los artistas. Fueron diez los romances representados, no pudiéndose destacar ninguno en especial, pues todos lo fueron igualmente: El romance de la luna luna, La casada infiel, La monja gitana, Prendimiento de Antoñito el Camborio…

    Personalmente, siempre he sido una gran admiradora del flamenco y del baile en general, por lo que la representación me dejó absorta desde el primer momento. Pero, como visión objetiva, puedo decir que a muchos de mis compañeros, que no compartían esa afición, la obra les dejó boquiabiertos e, incluso, cambiaron su opinión acerca del flamenco.

Finalmente diré que la emoción que transmite el baile, por lo menos a quien la siente, nunca se ha podido, se puede ni se podrá expresar con palabras; pero basta con ver una representación de este tipo para entenderla.

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