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MODELO DE PARLAMENTO EUROPEO |
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VIII SESIÓN NACIONAL – MADRID – FEBRERO DE 2008 |
DIARIO - JUAN JESÚS OCAÑA
“MEP: Experiencia Única (Sesión Nacional)”
Día 1
Fuimos a Madrid en AVE, era la primera vez que viajaba en este medio de transporte. Cuando llegamos a la estación nos esperaba una chica, y dio la casualidad de que sería la presidenta de mi comisión, muy simpática por cierto.
En la estación nos reencontramos con los compañeros de la sesión autonómica que habían pasado a la fase nacional, fue un momento de muchísima alegría; luego empezamos a conocer gente de otras delegaciones: Galicia, Valencia, etc.
Nos llevaron desde la estación a Buitrago del Lozoya donde se encontraba el centro de estudios que nos acogería esos días. Allí nos encontramos con los demás compañeros, que, a diferencia de la sesión autonómica, se presentaban tímidamente, pero casi siempre resultaban ser muy agradables. Más tarde fuimos a almorzar, la comida era bastante mejor que la que nos dieron en la sesión autonómica, aunque el saborcillo a plástico de algunos platos es inevitable.
Después de comer fuimos a la ceremonia de apertura, donde se leyeron los discursos de cada delegación, había discursos de todos los tipos: religiosos, patrióticos, poéticos, aburridos…
Al terminar los discursos nos dividimos por comisiones. Esta vez mi comisión era la encargada de tratar los “derechos de autor y la piratería”. Hicimos un poco de teambuilding y nos pusimos manos a la obra.
Se notaba que estábamos ya en la fase nacional, había un gran nivel en los debates, la gente estaba bien preparada y muy involucrada en el tema. Todos hacíamos un gran papel como parlamentarios…¡ya quisieran los políticos de hoy en día…!
Luego nos pusimos ropa cómoda, y fuimos a cenar. El centro de estudios era grandísimo, más de una vez me perdí por los pasillos, sobre todo al principio.
Por la noche fuimos al gimnasio del centro y tuvimos una velada muy divertida. Lo mejor fue el baile del King Kong… se convertiría en el baile por excelencia del MEP. Hicimos varios juegos y, finalmente, nos fuimos a las habitaciones.
Los chicos dormían en un ala del centro y las chicas en otro. Nosotros pasábamos las noches contando chistes y riéndonos hasta no poder más. Al final acabábamos rendidos e íbamos a dormir.
Día 2
Estaba muerto de sueño, y me esperaba un duro día de debates. Supongo que el café del desayuno era descafeinado, porque no me despertó nada de nada. Luego, en mi comisión, empezamos a elaborar resoluciones. Me desperté enseguida cuando empezamos a dar propuestas y a discutirlas. Desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la tarde estuvimos reunidos por comisiones, parando sólo para comer y merendar. Ya sé que puede parecer algo extraño… - y ciertamente lo es - , pero resultó ser increíblemente divertido. Algo de lo que más añoro del MEP es esto, “debatir hasta que el cuerpo aguante”.
Por la noche, después de cenar, fuimos a visitar Buitrago del Lozoya y pasamos la noche en un pub. Allí estuvimos bailando, riendo, y, a pesar de lo cansados que estábamos todos, nos estuvimos divirtiendo enormemente.
Día 3
Al terminar el desayuno fuimos en autobús a San Lorenzo de El Escorial, estuvimos visitando el monasterio, y luego, después de comer, nos reunimos allí mismo por delegaciones para comentar las resoluciones que había realizado cada comisión, ya que más tarde comenzaría la asamblea general.
La asamblea se llevó a cabo en una sala del monasterio. Otra vez me inundó la sensación de formar parte de un grupo interesado por mejorar la sociedad, un conjunto de personas con mentes libres y con gran diversidad de opiniones. Todos estábamos muy ilusionados, y se notaba cada vez que interveníamos.
En nuestro autobús, en el regreso a Buitrago del Lozoya, estuvimos cantando y riendo todos los andaluces y los monitores. Las demás regiones de España que iban en nuestro autobús estaban medio dormidas, o eso parecía, intentamos que se animaran y, más o menos, lo conseguimos.
Después de cenar fuimos a una discoteca, y lo pasamos estupendamente. Allí todo el mundo bailaba, y ya a estas alturas nos tratábamos como si nos conociéramos de toda la vida. Tanto grité y bailé esa noche que cuando llegué a mi dormitorio tuve que tomarme un caramelo para tener la garganta lista para el día siguiente. Luego me fui a dormir… ¡no quedaban energías para los chistes!
Día 4
Después de desayunar fuimos en autobús hasta Madrid; el Congreso de los Diputados nos esperaba… Para entrar tuvimos que pasar ciertas medidas de seguridad y, una vez dentro, se podía respirar el aroma de la democracia. Me ajusté la corbata y pasé a la sala, donde se debatirían en asamblea los últimos cuatro temas. Se notaba que estábamos en la fase nacional: el nivel de participación y la calidad de las intervenciones eran magníficos; las resoluciones estaban en general muy trabajadas y, en definitiva, el espíritu parlamentario inundaba la sala. Hubo un descanso al acabar las dos primeras resoluciones; fuimos a una plaza que había enfrente del congreso y allí nos dieron a cada uno un globo con un mensaje… todos ellos volaron juntos con multitud de opiniones inscritas, y cada delegado los liberó con la esperanza de que cada mensaje llegara a otras personas. Después de esto fuimos a almorzar al Centro Cultural de los Ejércitos y, al finalizar la comida, volvimos a la asamblea.
Finalmente, con tristeza, incluso con lágrimas, nos despedimos prometiendo no perder el contacto. Regresé a Estepona con cierta tristeza, aunque satisfecho de haber aprovechado bien la oportunidad que se me había brindado. He disfrutado, he puesto junto a mis compañeros soluciones a problemas de actualidad, he adquirido madurez y puede, incluso, que haya descubierto una vocación…