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MODELO DE PARLAMENTO EUROPEO |
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VIII SESIÓN NACIONAL – MADRID – FEBRERO DE 2008 |
CRÓNICA - JULIA HERNÁNDEZ CARRASCO
¡Atención!, he de informarles de que tengo un virus muy contagioso, no es peligroso, más aún, es todo lo contrario. Se le denomina ‘’virus MEP’’, yo lo contraje en Sevilla, durante la fase autonómica; allí empecé a notar los primeros síntomas que luego se incrementaron en Madrid o en la fase nacional. Ahora que lo pienso….ustedes no conocen la última fase mencionada, ¿no?
El día 15 de febrero salimos de Estepona con destino a Málaga, para coger ese AVE que nos llevaría a la capital, Madrid. A nuestra llegada nos recibió una de las presidentas de la comisión. Tras una breve espera, un autobús nos llevó hasta Buitrago de Lozoya, el lugar donde se encontraba nuestra residencia.
Luego nos reunieron por comisiones, hicimos una pequeña prueba de inglés, realizamos una sesión de “teambuilding” en la comisión, nos explicaron el protocolo o “potrocolo” (como le decíamos los andaluces) y, por último, nos pusimos a debatir las resoluciones.
Luego cenamos e hicimos una serie de juegos con el fin de conocernos mejor y de pasar un buen rato.
Nos despertaron temprano, puesto que debíamos empezar pronto a trabajar. Este día se hizo demasiado largo para mí…
Podría volver a repetir lo que hicimos día tras día pero no os aportaría nada nuevo; la dinámica fue igual que en la autonómica aunque estuvimos en la capital el último día celebrando la sesión en “la sala de las columnas”, en el Congreso de los Diputados. No sólo mejoró la comida, el trayecto y la instalación con respecto a la sesión autonómica, sino que esta experiencia nos sirvió para conocer gente de otras comunidades autónomas con nuestros mismos intereses, pensamientos, aficiones….y para entablar una amistad, aún más estrecha, con nuestros compañeros andaluces.
Llegados a este punto, tanto las comisiones, como las resoluciones, enmiendas y otros términos técnicos no tienen ningún misterio para nosotros. El MEP no sólo nos ha servido para adentrarnos en el mundo de la política o para disfrutar de cuatro días fuera de casa, sino que nos ha aportado una experiencia inolvidable que, sin ninguna duda, volvería a repetir.
Al escribir estas palabras, esta crónica, no puedo evitar que mis ojos brillen como un niño pequeño ante un regalo, ni escribirla sin ponerle sentimiento ni emoción, y es que son tantos los buenos momentos vividos, las risas, los guiños, los abrazos, los bailes, los chistes, las canciones…. ¡Parecíamos los integrantes de un campamento más que unos parlamentarios!
En definitiva, hemos comprobado que ser políticos no es un trabajo fácil y serio del que no podemos aprender nada, sino que es difícil y divertido si uno se lo propone, y que con nuestras ideas algún día cambiaremos el mundo.