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Fase Autonómica - Sevilla- Enero 2008 |
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MEP:
Experiencia única
Día 1
El
despertador sonó muy temprano y era domingo, pero no me costó trabajo
despertarme, estaba eufórico pues tenía que irme a Sevilla para disfrutar lo
que días más tarde calificaría como una experiencia única.
Cuando bajamos del autobús que nos llevó a
Sevilla, nos encontramos con dos chicas muy simpáticas que nos esperaban para
llevarnos al alojamiento. En el alojamiento conocimos a muchísima gente de
nuestra edad, corrieron besos y saludos por todas partes, y allí me di cuenta
de lo mal que se me da recordar nombres, pero lo fácil que es hacer amigos.
El almuerzo fue un poco cutre, la comida
estaba fría y tenía un extraño sabor a plástico, claro que para una instalación
juvenil de
Luego fuimos a la ceremonia de apertura donde
se expusieron unos discursos muy bonitos, y me encantó el que hizo nuestra
compañera y amiga Ana Isabel.
Al finalizar la ceremonia, nos reunimos por
comisiones; la mía era la de medioambiente y, al comenzar la reunión, hicimos
una serie de juegos muy divertidos, lo que provocó muchísimas risas y sirvió
para entablar una gran confianza entre los componentes de mi comisión. Cuando
terminaron los juegos nos sentamos cada uno en el asiento correspondiente a
nuestra delegación y empezamos a trabajar. Lo primero fue realizar una lluvia
de ideas sobre nuestro tema que era El calentamiento global. Luego
empezamos a redactar cláusulas, muchas de las cuales se fraguaban en un intenso
debate. Pasamos al menos cuatro horas elaborando resoluciones y, aunque suene
aburrido, fue algo muy divertido… aunque al final acabé con cierto dolor de
cabeza.
Luego cenamos, la comida era más o menos la
misma que la del almuerzo. Después nos llevaron a una sala donde hicimos varios
juegos que propusieron los animadores. El primero fue el juego de las sillas,
estuvimos 60 personas jugando, fue algo increíble, por cierto, fui el primero
en salirme, pero no acabaron las risas. Luego hicieron algunos juegos más y
ciertas bromas que provocaron varias carcajadas en masa.
Mis compañeros de habitación eran muy
simpáticos, y pasamos casi toda la noche hablando de múltiples temas, todos
ellos muy interesantes.
Día 2
En el desayuno tuve que tomarme una taza de
café para quitarme el sueño, me dormí bien entrada la madrugada y nos tuvimos
que levantar las siete.
Al terminar el desayuno, volvimos a
reunirnos por comisiones para acabar las resoluciones, y volvimos a pasar horas
y horas hablando sobre el calentamiento global y sus posibles soluciones.
Luego nos dieron una gran sorpresa, nos
llevaron a la plaza del Ayuntamiento, donde fuimos recibidos con una orquesta y
donde todos estábamos deseosos de saber qué
harían allí. Nos dieron seis tarjetas donde podíamos escribir lo que
quisiéramos sobre los temas que había tratado cada comisión. Luego nos dieron 6
globos a los que amarramos las tarjetas. Finalmente, liberamos todos los globos
bajo un mar de aplausos acompañado por el himno de la alegría.
El almuerzo fue como el día anterior, sólo
que había cambiado algún que otro plato; luego me quité el traje y, en especial,
me deshice de la corbata ¡Qué alivio cuando la desgarré de mi cuello! Fuimos a
dar una vuelta por los alrededores y volvimos para la reunión por delegaciones.
En la “Reunión por delegaciones” coincidí,
por fin, con mis queridas compañeras, Anabel, Julia, Clara, Rosario, y con Don
Francisco; estuvimos hablando sobre cómo lo habíamos pasado hasta el momento,
cómo tendríamos que actuar el día siguiente en la asamblea y, finalmente,
estuvimos debatiendo las resoluciones que había propuesto cada comisión.
Más tarde fuimos a una discoteca,…lo pasamos
estupendamente. La gente se comportaba como si todos fuéramos amigos desde la
infancia, y allí se consolidaron bonitas amistades. Baile, risas y buen
ambiente fueron los protagonistas esa noche.
Luego, la tensión se apoderó de cada uno de
nosotros, el siguiente día sería EL GRAN DÍA,
Una vez acostado, pero no dormido, mis
compañeros de habitación y yo volvimos a pasarnos la noche hablando.
Día 3: EL GRAN DÍA
A las seis y media sonó el despertador,
estaba muy cansado y me iba a quedar acurrucadito en las sábanas hasta que recordé por qué estaba allí, era EL GRAN DÍA, me puse rápidamente el traje y bajé
a desayunar… por supuesto, no faltó el café.
El Parlamento de Andalucía era increíble, su
arquitectura, la grandeza que emanaba de las paredes, el ambiente a democracia.
El primer tema que estuvimos tratando allí en asamblea fue el mío, El
calentamiento global. Mi comisión defendió la resolución que habíamos
propuesto como mejor sabía, y, a pesar de la razonable enmienda que propuso
Julia, nuestra resolución fue aceptada, me sentía triunfante y lleno de alegría
bajo los aplausos que se dedicaron.
Después se trataron los demás temas: La
integración de los inmigrantes en el sistema educativo, Los derechos de la
mujer y Derechos de autor y piratería. Cada palabra que allí se transmitía
era importante, bajo un estricto protocolo estuvimos debatiendo cada tema,
llegando a conclusiones, construyendo un consenso, practicando la democracia.
Al terminar, llegaron las despedidas y nos
pusimos todos un poco tristes, consolados por la esperanza de reunirnos otra
vez algún día. Cogimos el autobús y regresamos a Estepona. No podía ser verdad,
¿Ya había acabado todo? Con tristeza me acosté, pues el siguiente día volvería
a comenzar la rutina.
Algunos días después…
Estaba tumbado en el sofá leyendo
tranquilamente cuando sonó el teléfono. Era Anabel, estaba emocionada, me dio
la gran noticia. Me habían seleccionado
para ir a Madrid, me acompañarían Julia y Don Francisco… mi cuerpo se inundó de
alegría, el sueño MEP no había hecho más que comenzar…