MODELO DE PARLAMENTO EUROPEO (2007/08)



Fase Autonómica - Sevilla- Enero 2008

     Diario:       Juan Jesús Navarro Ocaña

 

MEP: Experiencia única

 

     Día 1

 

    El despertador sonó muy temprano y era domingo, pero no me costó trabajo despertarme, estaba eufórico pues tenía que irme a Sevilla para disfrutar lo que días más tarde calificaría como una experiencia única.

 

   Cuando bajamos del autobús que nos llevó a Sevilla, nos encontramos con dos chicas muy simpáticas que nos esperaban para llevarnos al alojamiento. En el alojamiento conocimos a muchísima gente de nuestra edad, corrieron besos y saludos por todas partes, y allí me di cuenta de lo mal que se me da recordar nombres, pero lo fácil que es hacer amigos.

 

   El almuerzo fue un poco cutre, la comida estaba fría y tenía un extraño sabor a plástico, claro que para una instalación juvenil de la Junta de Andalucía no estaba tan mal.

 

  Luego fuimos a la ceremonia de apertura donde se expusieron unos discursos muy bonitos, y me encantó el que hizo nuestra compañera y amiga Ana Isabel.

 

  Al finalizar la ceremonia, nos reunimos por comisiones; la mía era la de medioambiente y, al comenzar la reunión, hicimos una serie de juegos muy divertidos, lo que provocó muchísimas risas y sirvió para entablar una gran confianza entre los componentes de mi comisión. Cuando terminaron los juegos nos sentamos cada uno en el asiento correspondiente a nuestra delegación y empezamos a trabajar. Lo primero fue realizar una lluvia de ideas sobre nuestro tema que era El calentamiento global. Luego empezamos a redactar cláusulas, muchas de las cuales se fraguaban en un intenso debate. Pasamos al menos cuatro horas elaborando resoluciones y, aunque suene aburrido, fue algo muy divertido… aunque al final acabé con cierto dolor de cabeza.

 

   Luego cenamos, la comida era más o menos la misma que la del almuerzo. Después nos llevaron a una sala donde hicimos varios juegos que propusieron los animadores. El primero fue el juego de las sillas, estuvimos 60 personas jugando, fue algo increíble, por cierto, fui el primero en salirme, pero no acabaron las risas. Luego hicieron algunos juegos más y ciertas bromas que provocaron varias carcajadas en masa.

 

   Mis compañeros de habitación eran muy simpáticos, y pasamos casi toda la noche hablando de múltiples temas, todos ellos muy interesantes.

 

     Día 2

 

   En el desayuno tuve que tomarme una taza de café para quitarme el sueño, me dormí bien entrada la madrugada y nos tuvimos que levantar  las siete.

 

   Al terminar el desayuno, volvimos a reunirnos por comisiones para acabar las resoluciones, y volvimos a pasar horas y horas hablando sobre el calentamiento global y sus posibles soluciones.

 

   Luego nos dieron una gran sorpresa, nos llevaron a la plaza del Ayuntamiento, donde fuimos recibidos con una orquesta y donde todos estábamos deseosos de saber  qué harían allí. Nos dieron seis tarjetas donde podíamos escribir lo que quisiéramos sobre los temas que había tratado cada comisión. Luego nos dieron 6 globos a los que amarramos las tarjetas. Finalmente, liberamos todos los globos bajo un mar de aplausos acompañado por el himno de la alegría.

 

     El almuerzo fue como el día anterior, sólo que había cambiado algún que otro plato; luego me quité el traje y, en especial, me deshice de la corbata ¡Qué alivio cuando la desgarré de mi cuello! Fuimos a dar una vuelta por los alrededores y volvimos para la reunión por delegaciones.

 

   En la “Reunión por delegaciones” coincidí, por fin, con mis queridas compañeras, Anabel, Julia, Clara, Rosario, y con Don Francisco; estuvimos hablando sobre cómo lo habíamos pasado hasta el momento, cómo tendríamos que actuar el día siguiente en la asamblea y, finalmente, estuvimos debatiendo las resoluciones que había propuesto cada comisión.

 

   Más tarde fuimos a una discoteca,…lo pasamos estupendamente. La gente se comportaba como si todos fuéramos amigos desde la infancia, y allí se consolidaron bonitas amistades. Baile, risas y buen ambiente fueron los protagonistas esa noche.

 

   Luego, la tensión se apoderó de cada uno de nosotros, el siguiente día sería EL GRAN DÍA, la Asamblea General. Mi comisión se reunió en una de las habitaciones de forma improvisada, y empezamos a hablar sobre nuestra resolución. Eran cerca de las 1:30 y nos fuimos cada uno a su cama.

  Una vez acostado, pero no dormido, mis compañeros de habitación y yo volvimos a pasarnos la noche hablando.

 

 

   Día 3: EL GRAN DÍA

 

   A las seis y media sonó el despertador, estaba muy cansado y me iba a quedar acurrucadito en las sábanas hasta  que recordé por qué estaba allí, era EL  GRAN DÍA, me puse rápidamente el traje y bajé a desayunar… por supuesto, no faltó el café.

 

   El Parlamento de Andalucía era increíble, su arquitectura, la grandeza que emanaba de las paredes, el ambiente a democracia. El primer tema que estuvimos tratando allí en asamblea fue el mío, El calentamiento global. Mi comisión defendió la resolución que habíamos propuesto como mejor sabía, y, a pesar de la razonable enmienda que propuso Julia, nuestra resolución fue aceptada, me sentía triunfante y lleno de alegría bajo los aplausos que se dedicaron. 

    Después se trataron los demás temas: La integración de los inmigrantes en el sistema educativo, Los derechos de la mujer y Derechos de autor y piratería. Cada palabra que allí se transmitía era importante, bajo un estricto protocolo estuvimos debatiendo cada tema, llegando a conclusiones, construyendo un consenso, practicando la democracia.

 

   Al terminar, llegaron las despedidas y nos pusimos todos un poco tristes, consolados por la esperanza de reunirnos otra vez algún día. Cogimos el autobús y regresamos a Estepona. No podía ser verdad, ¿Ya había acabado todo? Con tristeza me acosté, pues el siguiente día volvería a comenzar la rutina.

 

 

    Algunos días después…

 

    Estaba tumbado en el sofá leyendo tranquilamente cuando sonó el teléfono. Era Anabel, estaba emocionada, me dio la gran noticia. Me habían  seleccionado para ir a Madrid, me acompañarían Julia y Don Francisco… mi cuerpo se inundó de alegría, el sueño MEP no había hecho más que comenzar…