REPRESENTACIÓN TEATRAL DE RICARDO FRAZER

La Generación del 27
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Pablo García Mena. 2º de Bachillerato A.

 

    El día viernes 28 de marzo, el Departamento de Lengua Castellana y Literatura del IES Monterroso organizó en el Aula Magna del Centro una obra de teatro representada por el genial Ricardo Frazer.
    Los alumnos de primero y segundo de bachillerato pudieron disfrutar de la obra “La Generación del 27”, que comenzó a las nueve y media de la mañana con un emotivo discurso que dio el hijo del actor y director teatral, que acompaña y ayuda a su padre en todas las obras que representa. El discurso versaba sobre la importancia del saber y del hecho de tener interés por conocer el mundo que nos rodea, y con él, el hombre trató de animarnos a no caer en el pasotismo y en la pereza, que tanto nos atrae a estas edades.
    Posteriormente, aquel individuo que hablaba con un marcado acento sudamericano dio paso a Ricardo Frazer para que comenzara su representación. La obra comenzó con una imitación de la personalidad del célebre pintor Salvador Dalí, maestro del surrealismo. Con frecuencia, el actor combinaba la representación teatral con trucos de magia para atraer la atención del público, lo que causaba una gran expectación por parte de los alumnos que asistieron a la obra. A lo largo de la obra, Ricardo Frazer dio muestras de su genialidad como actor al representar múltiples y variadas personalidades, como la de Miguel Hernández, Pablo Neruda y León Felipe, entre otras, y recitar sus obras con gran pasión y transmitiendo una gran emotividad que cautivó prácticamente a la totalidad de los espectadores. Además, la obra consiguió mantener en vilo a los espectadores, gracias a que no sólo recitaba con una maestría impresionante, sino que combinaba esos momentos poéticos con otros musicales muy sentimentales también y con unos trucos de magia que seguro que dejó a todo el mundo fascinado.
    Al finalizar la obra con unos versos de León Felipe, el público irrumpió en su totalidad en aplausos. Tras ellos, el actor agradeció al público por su espléndido comportamiento y los animó a la lectura de las obras de los autores a los que imitó. Después dio paso a una ronda de preguntas que fue quizás la parte del espectáculo que gozó de menos éxito. No obstante, consiguió hacerse con el público, gracias al buen sentido del humor que demostró tener ante esta situación incómoda, lo que provocó de nuevo el aplauso del público. De este modo, se cerró definitivamente el telón.

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